‘El Eunuco’, de Terencio, versión de Alonso de Santos

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“El Eunuco” es la más plautiana de las obras de Terencio. Tal vez por ello, cuando me decidí a hacer una versión de una obra de este autor, elegí esta, ya que es la que más cerca está del teatro latino que más conozco, el de Plauto. He realizado versiones de tres obras de este autor para estrenarlas en el Teatro Romano de Mérida (“Miles Gloriosus”, “La Dulce Casina” y “Anfitrión”).

Tenemos, sin duda, una deuda con Terencio, las gentes de teatro de nuestro país. Después de ser sus textos las fuentes de nuestros clásicos, sobre todo a partir de “la Celestina”, obra de origen y ambiente inequívocamente terenciano, este autor ha permanecido completamente alejado de nuestra escena. No tengo noticia de que se haya representado nunca en el teatro romano de Mérida, y fuera de alguna representación de reducido ámbito universitario no se ha dado en nuestro país. Es pues el momento de remediar esta injusticia y de llevar a escena al autor que Cicerón elogió repetidamente por su elegancia, la correcta caracterización de su personajes, así como por el valor ejemplar de sus comedias.

Sabemos de Terencio que fue esclavo de un senador romano, que le proporcionó primero una educación esmerada, y luego le otorgó la libertad, llegando a codearse el escritor con el círculo más culto de Roma.

Escribió seis comedias, y de ellas, fue “El Eunuco” la que gozó de mayor éxito. En ella se muestra precisamente la característica definitoria de este autor, ser un innovador en la comedia latina, ya que llegó a mezclar la línea popular con la culta.

Si no tiene Terencio la espontaneidad y la cultura de Plauto, tiene en cambio más madurez en la construcción, y más verosimilitud en las tramas de sus obras, que como en el caso de Plauto, tiene siempre un origen griego.

En mi versión he procurado, por un lado respetar y mantener aquellos elementos que me parecen decisivos para la estructura general de la obra. Y, por otro, acercar a un lenguaje de nuestros días la comicidad necesaria para este tipo de comedias. Hay algunos personajes suprimidos, y otros ampliados según mi criterio de una versión actual de la trama, aportando soluciones a los problemas escénicos que plantea traer a los espectadores de hoy a un texto de hace veintidós siglos.

Se trata, por encima de todo, de crear un ambiente de euforia, fiesta y alegría en el escenario, respetando el aroma y la tradición que este tipo de teatro exige.

Imágenes

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Diseño gráfico: David Sueiro  |  Desarrollo: Axel Kacelnik