‘El truco de Olej’, de Martín Romanelli

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El teatro negro nace en Praga, en un escenario totalmente negro iluminado sólo con luz ultravioleta. Los actores, vestidos también de negro, manejan figuras cuyos colores brillan con esta luz. Los actores se mimetizan con el fondo desapareciendo de la vista, dando la sensación de que las figuras se mueven solas. El Burraku es un arte milenario en Japón; son muñecos de los que salen varillas de madera para que dos o tres actores los manejen casi pegados a los mismos. Pampinak Teatro es una compañía que mezcla el teatro negro y el Bunraku, utilizando muñecos que miden desde 80 cm. Hasta 5 m. de altura, con sistemas de manipulación propios, generando climas profundamente poéticos, donde los elementos se mueven con una organicidad tal que parecen estar vivos

Imágenes

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Diseño gráfico: David Sueiro  |  Desarrollo: Axel Kacelnik