‘Noviembre’, de David Mamet

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Estados Unidos: año electoral. Se acerca el momento decisivo y un presidente que ha llegado a la más altas cotas de incompetencia tiene, a una semana de las elecciones, muy pocas posibilidades de ser reelegido. He aquí el punto de partida de "Noviembre", sátira política en la que su autor, David Mamet, lleva muchos de sus temas habituales hasta un sarcasmo feroz, alejado del realismo dramático que tan acertadamente practicó en muchas de sus obras anteriores. "Noviembre" podría haber sido uno de esos dramas, pero se diría que un cierto estado de cosas sólo puede expresarse de forma eficaz  mediante una comedia nada complaciente, que de cuenta de lo que ocurre cuando la corrupción se ha instalado en el corazón del poder hasta el punto de confundirse totalmente con él. El autor nos presenta así al "Líder del mundo libre", entregado a la tarea de pergeñar embustes tan delirantes como peligros, puede empezar una guerra nuclear sin apenas darse cuenta o manipular la historia del país en beneficio propio, es también el lugar del aislamiento y la paranoia: el ámbito más frágil (pues el que lo ocupa se siente amenazado por todo lo que le rodea) y a la vez el más dañino (nada ni nadie pasar por allí sin verse corrompido, sin "enfermar" de alguna manera).

"Noviembre" es la expresión de un punto de vista jocoso sobre una situación de desgobierno cuyas consecuencias han afectado al mundo entero. Es la prueba de que uno de los mayores dramaturgos vivos no pierde ocasión de tomar el pulso a su país, mostrando su rechazo a cualquier intento de utilizar las instituciones en beneficio propio sea cual se la ideología que se utilice como coartada. los acontecimientos que ocurren en ese despacho, las decisiones tomadas por ese autoproclamado líder mundial, repercuten en todos los habitantes del planeta. De ahí el estupor que provoca ver encaramado al cargo a un individuo como el protagonista de esta pieza, un ser disolvente cuya tendencia a la rapiña y a la mentira es un espectáculo en sí misma. El autor muestra como la mayor de las sugestiones que el poder provoca en aquellos que lo detentan es precisamente la de la omnipotencia, el convencimiento de que el poderoso puede hacer cualquier cosa, incluso delinquir o engañar sin límites, siempre que encuentre un "discurso" que lo justifique.

Es también la demostración del dominio de la estructura y ritmo teatral al que ha llegado David Mamet, porque "Noviembre", a pesar de todo el caudal de sugerencias que lleva implícitas, es sobre todo una comedia, y tal vez una de las más divertidas que hayan sido estrenadas en los últimos tiempos. Transformar ese engranaje de alta precisión que proporciona el autor en un montaje que refleje su riqueza y lo transmita al público ha sido el objetivo de todo el equipo que ha puesto en pie ese espectáculo.

J. Pascual.

 

Imágenes

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