Las amazonas

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Las amazonas, ¿leyenda o realidad? No se sabe, y poco importa. Han atravesado la Historia con la fuerza de una de sus lanzas más afiladas. Son fuente de inspiración permanente. En la Ilíada de Homero; en el universo del género del cómic; en la música, óperas como Pentesilea de Schoeck; en el teatro la Pentesilea de Heinrich Von Kleist; en el cine la reciente Wonder Woman... Siguen en nuestro universo.

Nos sigue fascinando el mito apasionante de las mujeres guerreras. Mujeres que, con la fuerza de las armas, se rebelan ante el abuso físico de los hombres. Hartas de ser sometidas, crean un nuevo Estado sin hombres y una nueva ley. Sólo copularán con hombres que hayan vencido y cazado con un único fin: procrear para mantener su estirpe de hembras. Si nacen varones morirán. El amor posesivo está prohibido. Enamorarse es un peligro. A-Mazonas. Mujeres sin pecho. De un solo pecho. Guerreras entrenadas con extrema dureza que deciden amputarse para ser más eficaces. El cambio de roles es posible.

Y aparece Pentesilea transgrediendo el orden, cayendo enamorada a los pies de Aquiles. Las advertencias de la Madre de las Madres se las lleva el viento. Se enciende la pasión. Y estalla la tragedia.
Y así, entre músicas y alaridos de elefantes y jaurías de perros, entre danzas y cantos de guerra, aquí están, pisando la arena de Mérida, Pentesilea y sus tres princesas, Asteria, Meroe, Protoe, y la Madre de las Madres con su coro de Amazonas, y Aquiles con sus dos reyes cómplices, Ulises, rey de Ítaca y Diomedes, rey de Etolia.

El ejército de las Mujeres Guerreras al asalto de un corazón, el suyo y el nuestro, un corazón poblado de contradicciones, inundado por un torrente de preguntas. ¿Es el amor un tigre insaciable que envenena la razón? ¿Podemos escapar de su voracidad posesiva?

Magüi Mira

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