El blog de Pentación
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22/03/2024

Privado: El padre: Entrevista a José María Pou

«Siento que tengo una empatía especial con el público de Madrid.»

José María Pou

El Apuntador: Después del éxito de El padre en Barcelona, ¿tienes ganas de llegar a Madrid? ¿Cómo esperas que sea la acogida del público en la capital?

José María Pou: Todas las ganas del mundo, siempre. Todos los espectáculos que he estrenado en Barcelona en los últimos quince años han llegado luego a Madrid y han hecho su temporada en la capital. Así que volver a repetirlo me apetece mucho. Me siento muy vinculado a Madrid, aquí me formé como actor, los treinta primeros años de mi carrera fueron aquí. Además, siento que tengo una empatía especial con el público de Madrid, por lo que espero que la acogida sea tan buena como la de los espectáculo anteriores. Para mí es especialmente emocionante esta nueva visita porque voy a hacer El padre en el Teatro Bellas Artes, donde ya he hecho varias temporadas de éxito. Allí me siento como en casa. Actuar en ese teatro me trae muy buenos recuerdos.

E. A: Este papel ha sido representado por grandes actores como Anthony Hopkins en la gran pantalla o Héctor Alterio sobre las tablas… ¿Lo has tomado como referencia a la hora de elaborar tu personaje o has preferencia abstraerte de sus interpretaciones para darle un sentido propio?

J. M. P: Por supuesto. Los dos son grandísimos actores, dos referentes, dos espejos en los que mirarse y de los que aprender continuamente. Para mí es un honor -y un desafío- compartir con ellos este personaje. Ví en su momento los dos trabajos y me parecen magistrales. Ellos lo han interpretado desde su punto de vista personal y yo lo hago desde el mío, desde mi personalidad. El resultado, por lógica, ha de ser un personaje diferente, aun siendo el mismo sobre el papel.

E. A: Después de interpretar a personajes como Sócrates o Cicerón, con un gran componente heróico, ¿tenías ganas de ponerte en la piel de un hombre terrenal que sufre las miserias humanas?

J. M. P: Sócrates y Cicerón también eran terrenales, pero eran figuras históricas y esto parece que los hace lejanos. Normalmente un gran porcentaje de las funciones que he hecho han sido siempre de grandes personajes heroicos, con gran cantidad de vestuario y escenografías aparatosas. Personajes que gritaban mucho, que exigían de mucha energía hacia el exterior, muy épicos. En cambio, este es todo lo contrario. Es de las pocas veces que aparezco con vestuario actual, en «ropa de calle» como decimos los actores. Desde La cabra que no había vuelto a salir a escena con pantalón, camisa y zapatos. Aquí me siento feliz, es la primera vez que me paso casi toda una función en pijama y zapatillas, ¿Qué más se puede pedir para sentir que el escenario es tu casa? Andrés es un hombre sencillo, tiene mucha humanidad y eso me permite mostrarle al público algunos aspectos de mí que no ha visto habitualmente: el del trabajo mínimo, el de los pequeños detalles, y, sobre todo, el de la ternura.

«Creo que el teatro siempre debe abordar aquellos temas que preocupan al colectivo de ciudadanos.»

José María Pou

E. A: Andrés, tu personaje, sufre una demencia que le hace adentrarse paulatinamente en un viaje hacia el olvido que también implica a quienes lo rodean. ¿Crees que es necesario abordar estos temas en la ficción para hacer reflexionar a la sociedad sobre la salud mental y el cuidado de nuestros mayores?

J. M. P: Estoy plenamente convencido de que es y debe ser así. Creo que el teatro siempre debe abordar aquellos temas que preocupan al colectivo de ciudadanos, y hay que conseguir que cuando el público salga de la función lo haga con la cabeza llena de preguntas. Y también de respuestas, claro. Para eso está el teatro. Con esta función me siento feliz de contribuir al conocimiento de esta enfermedad. Desde el teatro se puede hacer, también, una gran labor divulgativa. Además, hemos notado algo curioso y es que la pandemia nos ha sensibilizado con respecto a la vulnerabilidad de nuestros mayores. Durante la Covid, muchas de las primeras víctimas fueron los ancianos de las residencias.

Y ahora, cuando en el escenario los familiares de Andrés se plantean sacarlo de casa e ingresarlo en uno de esos centros, notamos cómo el público se estremece. Haber vivido una pandemia hace que ahora el público reciba la función con mucha mayor emoción. Especialmente aquellas personajes, los cuidadores, los familiares, que han vivido el proceso de manera más notable.

E. A: Esta obra de Florian Zeller, llevada posteriormente al cine, está considerada como una de las mejores dramaturgias de los últimos tiempos. ¿Es esta la razón que te ayudó a embarcarte en este proyecto?

J. M. P: Sí, sin duda alguna. Eso, y que la obra es muy buena. Por mucho que tenga un reconocimiento mundial y miles de espectadores, si yo creyera que el texto del autor no tiene la calidad mínima que yo me exijo siempre en lo que hago, pues no la haría. Y si no me «tocara» especialmente, tampoco lo haría. Da mucho gusto saber que tienes entre manos una obra que, al mismo tiempo que la ve el público de Madrid y del resto de España, la están disfrutando en geografías alejadas y en muchos idiomas diferentes. Es ya todo un clásico del teatro contemporáneo.

E. A: ¿Cómo es trabajar junto a Josep María Mestres y el resto de tus compañeras y compañeros del elenco?

J. M. P: Es estupendo. Yo trabajé por primera vez con Josep María Mestres en la obra Justicia de Guillem Clua, hace unos cuatro años. Fue un éxito enorme y salimos todos muy felices de aquella experiencia. Por eso Mestres y yo hemos querido volver a coincidir. El resto de actores que forman la compañía son de una solidez probada, y no hablo solo de su talento en el escenario, sino de una calidad humana imprescindible para un proyecto como este. Creo que el hecho de estar interpretando el personaje de un señor tan especial como Andrés ha llevado, inconscientemente, a que los compañeros me traten, tanto en los ensayos como ahora mismo, cada día al llegar al teatro, con un especial cariño, como si yo fuera yo mismo el que necesita de ese calor y consuelo. Y la compañía actual me lo está dando a raudales.

El padre

Diseño gráfico: David Sueiro  |  Desarrollo: Axel Kacelnik