A partir de la lectura, en un centro de documentación de Texas, de originales de cartas que William Faulkner le había enviado a su amante Meta Carpenter, nuestro personaje decide dar una revisión a su matrimonio; repasa su vida sentimental, los cambios a partir de 17 años de convivencia, el deseo de la creación de una familia y su inevitable rutina; lo que se extravía, lo que logramos retener, lo que se ambiciona no perder, el natural devenir de un amor que se presentaba idílico en la juventud.
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Prensa
Leonardo Sbaraglia en la deriva emocional
Juan Pablo Russo, ESCRIBIENDO DE CINE
"Los días perfectos" propone una mirada íntima sobre el desgaste de los vínculos amorosos y la forma en que el deseo reaparece como recuerdo, como fantasía o como último refugio frente a una vida que avanza sin sobresaltos."




